Un disco completo fruto de la colaboración entre máquina y ser humano. Suyas son la melodía y la producción. La letra y la voz son de la artista Taryn Southern. Tenemos el videoclip del primer single “Break Free”.

Muchos han sido los avances en terreno musical que nos ha traído la tecnología en los últimos años. Efectos que conjugan voz e instrumento como el Vocoder, software que ajusta la entonación como Autotune, sintetizadores vocales, como Vocaloid (toda una fiebre en Japón) o avances importantísimos en la integración de discapacitados como “Eye Harp”, del que os hablamos recientemente en este artículo.

Pero hoy vamos a ir un paso más allá invadiendo un espacio de privilegio que parecía reservado íntegramente al ser humano: El proceso creativo.

La creación de algoritmos basados en la teoría musical siempre han sido objeto de estudio. Desde hace siglos se trabaja en la composición aplicando fórmulas matemáticas que consigan crear armonías agradables para el oyente. Mediante estas fórmulas (fácilmente programables) se puede simplificar el proceso de creación, pero siempre partiendo de una idea básica, un género al que acogerse o un estado de ánimo que se quiera transmitir.

Ejemplos de esto mismo los podemos encontrar en servicios como Jukedeck, que crea composiciones basándose en unas preferencias básicas que el usuario elige antes de que el software genere una melodía para él. Mubert, que genera música aleatoria indefinidamente según los patrones y géneros que se le indiquen y, a base de bucles, entradas y salidas, es capaz de ambientar toda una atmósfera de música electrónica.

Pero no dejan de ser melodías cortas, repetitivas y, en ocasiones (Mubert) algo caóticas. Lo que hace que el ser humano deba acotar al máximo las opciones y supervisar el proceso muy de cerca. No dejan de ser meras ayudas para profesionales o juguetes en manos de usuarios inexpertos.

Pero esta colaboración entre máquina y ser humano está empezando a ir un paso más allá. Tras los avances mostrados por la IA Amper, un sistema pensado para generar música en proyectos, webs, presentaciones… La cantante americana Taryn Southern, famosa por su canal de youtube y su paso por American Idol (cuyas siglas también son AI ‘Artificial Intelligence’) en 2004, ha decidido poner en manos de dicha máquina la producción íntegra de su disco.

El proceso ha evolucionado hasta el punto en el que ha dejado la composición y producción (acabado final) totalmente en manos de Amper, aportando únicamente las letras, ajustes en las melodías y las duraciones de cada single. El resultado ha sido tan satisfactoria para ella que ha bautizado el disco como “I AM AI” (Yo soy Inteligencia Artificial) y ha dejado que todo el protagonismo recaiga en Amper.

Os dejamos por aquí bajo estas líneas el primer videoclip de esta colaboración, titulado Break Free:

La base armónica, rítmica, el vídeo tras la artista y el acabado final son obra de la IA, pero la melodía vocal, la letra y la voz son propias de Taryn Southern, por lo cual es evidente que sin ser humano no habría canción. Lo que resulta novedoso esta vez es que sin máquina, probablemente, este single tampoco existiría.

No es una revolución en el género musical en sí mismo, pero sí es un avance llamativo y luce un resultado bastante profesional en su presentación. Pero aún queda mucho tiempo para que una IA pueda sustituir al ser humano en algo tan característico de nuestra especie como la música, ya que los sentimientos, emociones, esperanzas  y sensaciones que pretendemos transmitir al componer no se pueden extraer de fórmulas matemáticas.

Si un PC o un robot llegarán a ser adecuados contenedores para un alma es un debate que no empezaremos en este artículo. Mientras tanto aún queda mucho por inventar en terreno musical y mucho que vivir como seres humanos tal y como los conocemos.

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