Cuál es la mejor edad para empezar con un instrumento? Y el mejor método? En Regalamusica tenemos las claves para el inicio de los más pequeños en el mundo de la música.

 

Foto: Luciano Alarcón. Muchos de vosotros os estaréis planteando si tenéis a un pequeño Mozart en potencia en casa y no sabéis si conviene empezar a pulir esas posibles aptitudes o es mejor que espere unos añitos antes de meterse a una carrera tan exigente como la formación musical. Demasiado pronto puede estresar al alumno y hacer que aborrezca un instrumento o un método de enseñanza. Demasiado tarde puede dar la impresión de que dejamos pasar sus mejores años para absorber conocimientos… ¿Qué hacer?

 

Pues nada mejor que un término medio y desde la cuna, sin grandes pretensiones y contando con el apoyo paterno de una forma natural, como cuando aprenden a hablar, caminar, expresarse corporalmente, hábitos de higiene y demás.

 

Seguramente, los interesados en que vuestros retoños se formen musicalmente, habréis encontrado una buena cantidad de métodos de enseñanza (Suzuki, Aschero, Kódali, Carl Orff…). Dichos sistemas pueden parecer estrictos, con una metodología muy establecida y unos parámetros muy definidos. Nosotros os invitamos a dejar de lado todos estos sistemas para crear el vuestro propio en el seno del hogar.

 

Como bien sabréis, todos venimos con un instrumento de serie; la voz (que es además el más completo que existe). A través de canciones infantiles cantadas por los padres o melodías que signifiquen algo para la pareja se puede empezar a estimular a los niños ya antes de nacer durante el embarazo. Lo importante aquí sería empezar a crear una dinámica musical ya en la pareja que luego el bebé pueda tomar como una rutina diaria al igual que el resto de actividades: cantar en familia, juegos de ritmos, reconocer sonidos, juegos de afinación (más grave, más agudo, más corto, más largo), juegos de memoria musical… Lo importante en esta fase no es tanto desarrollar la pericia musical del niño sino generar una necesidad y una satisfacción alrededor de las melodías que irá incorporando a su vida desde el hogar.

 

 

Una familia con músicos ayuda a crear estos buenos hábitos (los chavales aprenden imitando de la manera más natural) pero no es necesario interpretar una partitura para crear dinámicas musicales; juegos como el Simon (colores asociados a notas), Just Dance (ritmo), cantar canciones en familia o asistir a conciertos especiales para los más pequeños son ejercicios muy divertidos que cualquiera puede empezar a compartir a cualquier edad.

 

Instrumentos sencillos de percusión (triángulo, pandereta, un pequeño tambor…) o viento en su forma más básica (una flauta, un cazú, una armónica) pueden suponer una introducción al mundo de la música (o un quebradero de cabeza para los padres, así que aseguraos de elegir un instrumento que no suene demasiado alto o agudo). Premiar cada pequeña interacción y mantener el nivel de entusiasmo es la parte más importante para que vosotros, que queréis lo mejor para vuestros vástagos, consigáis que la música forme parte de su vida de la manera más natural y compartir una de las cosas más hermosas que existen con ellos.

 

A partir de los 4-5 años, cuando ya empiezan a reconocer la escritura y tienen más desarrollada su capacidad de concentración, sería un buen momento para introducir la armonía a sus vidas (de un modo agradable y hasta donde puedan o deseen absorber), pero esto ya es otra historia y hay métodos maravillosos para aprender música a nivel técnico (me sé uno de armonía con intervalos y grados que si lo hubiese pillado de niño…) de los que hablaremos calmadamente en futuros artículos.

 

Recordad, estimular, aprovechad la mínima ocasión para acompañarla de música, cantad, repasad vuestras canciones favoritas, bailad, daos un beso, a vuestros niños les encantará y estarán sentando una base que les acompañará siempre y les dará la oportunidad de dar color y disfrutar la vida de otra manera. ¡Hacedlo con las melodías que os hagan sentir bien!

 

Como bonus os dejo por aquí una adaptación a nana infantil de uno de mis temas favoritos de Queen… ¿Hay algo más cañero que poner a dormir a vuestro bebé con Bohemian Rhapsody?

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